29.11.11

Pensamientos para un nuevo jardín Epicúreo nomada

Los pensamientos aquí presentados, a forma de resumen, quieren perfilar algunos de los argumentos principales del libro de Michel Onfray, "La comunidad filosófica, Manifiesto por una Universidad Popular" (Ed. Gedisa, Barcelona, Mayo 2008) para abrir un diálogo con todos aquellos amigos que apuestan por el cambio mediante encuentros formales, informales, hipotéticos, antitéticos etc... Y más especialmente he hecho este resumen para los amigos de Edumeet que con su compromiso me han conmovido. Os animo a que leáis el libro y que sigamos con el diálogo!

En el jardín Epicúreo que propone Onfray la filosofía se abre a todos independientemente de su profesión o "casta" (nivel social, origen, etc.). Dentro de este contexto la filosofía no es un discurso desde filósofos hacia filósofos y tampoco se ocupa de enfoques técnicos incomprensibles para los no iniciados. En este jardín epicúreo la filosofía se enseña de la manera que se hace un mapa. Luego se entrega una brújula y se invita a cada uno a dibujar/trazar/inventar su propia ruta.  El deseo de filosofar y un proyecto – el de construirse/fabricarse, conocerse a sí mismo - es suficiente para introducirte en el viaje. La meta; convertirse en algo, luego en alguien y por último en sí mismo.

El jardín Epicúreo se coloca frente a la Universidad y frente a su reverso, el  "café filosófico". Del primero se opone a su esclerosis sin espíritu crítico, su ausencia de perspectivas innovadoras, reproducción del sistema social y uso del saber como argumento de autoridad y dominación de clases. Del segundo se opone a los temas elegidos de manera falsamente democrática, tomadas de la actualidad más inmediata, o en relación con la psicogeografía del orador más decidido a tomar el micrófono y a su tentación en convertirse en diván intelectual o colectivo, escenario en donde los narcisos toman la palabra ante los oyentes, transformados estos en espectadores útiles para el desarrollo del psicodrama. No obstante del primero (Universidad) se reconoce su excelencia de contenidos, calidad de trabajo de preparación de profesores e investigaciones llevadas a cabo para el público. Del segundo se quiere preservar su libertad de entrar y salir, su ausencia de inscripción/selección, y del control/verificación de los conocimientos.

Finalmente el jardín Epicúreo debe evitar la trampa mayor: el encierro geográfico. Debe ser abierto, móvil, dinámico, en movimiento permanente, nómada. Y debe apostar por las revoluciones  nómadas, transmigrantes, parcelarias, puntuales, capaces de inducir reacciones microscópicas. Porque pequeñas causas pueden generar efectos más grandes... revoluciones posibles para no seguir esperando imposibles revoluciones mañana.