29.9.11

Hipo I / No se ve la mano

Hipo J p. 15:
Ramón Serrano Avilés, Madrid, Abril 2011

The hands of Ludwig Mies van der Rohe«(…) Me dice: —“No se ve la mano, ¿verdad?”. Adivino su gusto por lo estable, bajo un cielo eterno, en lo indeterminado del tiempo, su aversión por la ‘manera’, ese exceso de la mano en los juegos barrocos (…). Comprendo su voto austero de anularse, de sumergirse con modestia en una gran sabiduría contemplativa, en una frugalidad ascética. Admiro esta severa juventud, esta renuncia francesa. [“] No hay que buscar gustar a los demás, multiplicar los placeres de la vista, sino endurecerse para durar, hablar la lengua recia de la inteligibilidad [”].



Pues bien, a pesar de esto, sentimos el esfuerzo que hace la mano para servir este fin, con circunspección y modestia. Pesa en (…) el ojo que ha seguido la forma de las cosas y sopesado su densidad relativa hacia el mismo gesto que la mano (…) y ocurre lo mismo, quiérase o no, en nuestras reconstrucciones geométricas del universo, en esas composiciones sin objeto que combinan objetos descompuestos A veces, como por descuido, tan poderoso es su imperio que, incluso en la servidumbre, introduce (…) lo sensible, y nos procura esa recompensa de volver a encontrar al hombre en la árida magnificencia del desierto. Cuando se sabe que la calidad de un tono, de un valor, dependen no sólo de la materia de la que están hechos, sino de la manera en que se colocan, la presencia de la [mano] se manifiesta en todas partes (…)».


Comentarios


L Manos ocultas
La mano del noble Sir Endymion Porter aparece desnuda, mano que no ha trabajado. A su lado, la mano del artista, Van Dyck oculta en un guante. ¿Oculta por qué? ¿Si bien el guante es su alegato frente a la “noble” condición del artista, es todavía la vergüenza del trabajo manual lo que lleva a ocultar su mano o es por el contrario la necesidad de mantener el secreto de lo que es capaz?
dAG: La sencillez sencilla
“Está uno cansado de ver cómo se persigue la belleza y la bondad de las cosas, tal vez sean lo mismo, con añadidos embellecedores, sabiendo que no está ahí el secreto. (…) Si se supone que la belleza es como una preciosa cabeza calva (por ejemplo Nefertitis) es necesario haberle arrancado cabello a cabello, pelo a pelo, con el dolor del arranque de cada uno, uno a uno, de ellos.” Alejandro de la Sota

mil: De Brancusi
De la obra de Brancusi cuyas esculturas nos brindan una ausencia total de gestos tenemos este testimonio: “nada indicaba que estuviera trabajando en una obra. Todo allí -en su taller- parecía haber brotado por sí solo y alcanzado su plenitud”. (Man Ray, citado por Ángel González en su texto La zanja luminosa).

Sinan: Entre pinceles y cuerdas
Ni el timbre ni el virtuosismo estuvieron hechos para el gran guitarrista. Tampoco el realismo y el detalle fueron impaciencia de los grandes pintores; sólo la colocación más exacta de las notas y los colores dejaron entrever la presencia de los cinco dedos de la mano. El arquitecto se debe igual al lenguaje del espacio.

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