30.9.11

Hipo I / DANZAManOS


Tania Ugena Candel, Madrid, Abril 2011      


Juego de acción corporal
Explora sensaciones universales
Comunica sin palabras
Sostiene paisajes efímeros
Siembra hábitats de vacío
Percute la jerarquía de la forma
Dibuja el aire
Pellizca la inconsciencia
Acaricia el alma



Propongo un diálogo de palabras juguetonas que, como dijo Bachelard1 refiriéndose al poético-análisis, debería ser una profundización muy íntima de la alegría de imaginar.


La libertad acuna la ambigüedad de un techo de manos. Ásperas, suaves, pequeñas, grandes, fuertes, débiles, anchas, largas, oscuras, claras… Crean y destruyen, posibilitan el caos creativo2 del que surge un nuevo orden.


Viajan bailando. Son contorsionistas. Respiran ritmo. Se arquean. Proyectan la energía que recogen del movimiento y permanecen quietas en activa espera. 


Sombras de pájaro sobrevolando intuitivas espacios artesanos, reconocen la huella efímera de lo hecho a mano. Tocan, aventuran, se arrugan, escriben las líneas de vida que hablan de experiencia y sabiduría. Desnudas, visten con natural elegancia la sonora presencia de quien calla.


Manos que, en el baile flamenco, tocan palmas, liberan muñecas y dedos, agitan conciencias, avivan el fuego, aman, callan, protestan, ríen con ganas y lloran la pena. Celebran, despiden, expresan y cantan un compás tejido a contratiempo. La danza del duende3 no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto. Emana, pues, un manantial
de posibilidades infinitas.


Darse cuenta ayuda a tomar decisiones en un devenir fluctuante. Salvia de lo vivo y de lo muerto a la manera de los cuentos. Posicionamientos diversos del universal entendimiento.


Manos cotidianas que eligen ser, estar, hacer, tener, comer, curar, aplaudir, respirar, comprender, abrazar. Manos rendidas, luchadoras, trabajadoras, paradas, calmas, despiertas, activas, curiosas, observadoras. Manos vacías, otras llenas. Manos que marchan y no vuelven. Manos que pueden si quieren. Manos que ayudan. Manos mágicas. Manos que imaginan alegría.


Manos que son poemas.


1 Bachelard, G. Fragmentos de una poética del fuego. Buenos aires. Paidós. 1992.
2 Fiorini, H. El psiquismo creador. Paidós. Psicología profunda. 2006.
3 García Lorca, F. “Juego y teoría del duende”. 1933.




Comentarios
Bromato: La mano posesiva

Filogenéticamente la mano ha proporcionado la manipulación del entorno. Ha proporcionado la posesión de la realidad; agarrando, acercando, soltando, expulsando. De esta manera, se establece una interacción posesiva porque permite aprehender, es decir, “coger” lo que se quiere conocer; tomar el objeto. 
Desde que podemos agarrar, poseemos el mundo y a los demás; difícil convivencia con el desapego.

MonicaCerrada: Únicas
Veo la unicidad en las manos de las personas. En ellas veo su carácter, su intención, su alegría, su emoción... Veo su herencia familiar, cultural... Veo su cerebro, su elasticidad, su elegancia, sus pensamientos, sus deseos... La mano habla y escucha. La mano comunica y se comunica. La mano hace y deshace. En la mano hay arte. Me maravilla. Me divierte. Me intriga. Veo algo único.

Sinan: Circular
Saborea con la mirada, visualiza los aromas, intuye los sonidos, escucha la piel del otro; calza tus manos para andar aquel camino que tus pies no se atrevieron a probar y vuelve a empezar.


Hipolito: Comienzo

Manos resistentes, insistentes, cambiantes. 
Manos formantes; libres, en acción y en comienzo. 
Foto: Cuatro Ojos www.cuatroojos.org CC BY-NC


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