21.6.12

Hipo D / La mirada arquitectónica

José Antonio de Ory, Madrid, Mayo. 2010   

Los bailarines, los arquitectos y los escenógrafos, los astronautas y los submarinistas se mueven por el mundo en tres dimensiones. Los demás estamos acostumbrados a movemos en dos, a mirar a un lado y otro y atrás adelante pero no para arriba. En torno en el plano pero no en el espacio.

Nos parece arte cuando compramos una entrada y nos sentamos en un auditorio, cuando hay un cartel con el nombre de la pieza y del artista, cuando en la sección de la librería y en la portada del libro dice literatura. Estamos acostumbrados a que se nos avise de que algo nos tiene que emocionar, apelar a un sentido estético, parecernos bello.

Estamos acostumbrados a que el arte sea diferente a la vida, prescindible, algo con un aura diferente a lo cotidiano y que vibra en frecuencias diferentes a lo útil.

Así que no miramos para arriba o en torno y vemos la ciudad y sus edificios ni sabemos cuándo son arte o aportan algo ni nos damos cuenta y nos conmueven o nos parecen bellos o feos.
Durante años cruzaba la Primera Avenida con brillantes diplomáticos de la ONU y cuando les mostraba el edificio y les decía que a mí me parecía el más bonito del mundo no me miraban en desacuerdo, o de acuerdo, sino con la perplejidad y la sorpresa, hasta cierta sospecha, de quien no entiende que se pueda hacer un juicio estético sobre un simple edificio de cristal.

Pasando por Park Avenue casi nadie comprende que el Seagram sea un edificio emblemático o una maravilla de la arquitectura. Ni siquiera que es diferente a otras decenas de rascacielos de cristal de la ciudad.

No nos enseñan a mirar, no nos han enseñado a apreciar un edificio como obra de arte, la arquitectura suele quedar para arquitectos.

Comentarios
Brijuni:  Invasión kitsch
Ya en 1939 Greenberg mostraba su preocupación por la invasión kitsch de la cultura “Los campesinos que se establecieron en las ciudades como proletarios y los pequeños burgueses aprendieron a leer y escribir (…), pero no accedieron al ocio y al confort necesarios para disfrutar de la tradicional cultura de la ciudad. (...) Y se ideó una nueva mercancía que cubriera la demanda del nuevo mercado: la cultura sucedánea, kitsch”. Referencias: Greenberg, Clement, Vanguardia y Kitsch, artículo publicado en el libro Arte y Cultura, Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 2002. 1 ed. en castellano 1979. p. 21

TakLa mirada perdida
Es muy confusa la división entre arte y arquitectura. Por lo tanto es muy interesante cuanto el arte utiliza los edificios como soportes y coopera con las construcciones. La arquitectura es más permanente que la obra de arte. Y mientras va a estar aquí en el mismo sitio por mucho tiempo, en la calle por donde paso cada día, mejor sería que fuera tan agradable como invisible

ChapeBelleza

“¿Tiene la belleza una forma?”
“… Esta música, pienso yo, también podría… Es increíblemente bella!, decimos mi hijo y yo mirándonos casi al unísono. Me meto dentro de la música. Es un espacio coloreado y sensual, con profundidad. Estoy dentro de la música, y por momentos no existe nada más.”…
“La belleza de la naturaleza nos conmueve como algo grande que apunta más allá de nosotros.”…
“La belleza es una sensación.”… (Peter Zumthor, Pensar la arquitectura)


R. Serrano
« (…) Cuando se presenta una imagen como una obra de arte, la gente la mira (…) condicionada por toda una serie de hipótesis aprendidas (…) muchas de las cuales no se adaptan al mundo tal cual es. (…) Salidas de una verdad referida al presente, (…) oscurecen el pasado, (…) lo mistifican en lugar de aclararlo. (…) Las obras de arte [del pasado] resultan entonces innecesariamente remotas. (…)» J. Berger, Modos de ver (Londres, 1972)


más información: http://www.hipo-tesis.eu/numero_hipo_d.html