9.1.12

Hipo G / ¿Sueñan las ciudades con ovejas de hormigón?

Massimiliano Casu, Madrid, Enero 2011


Apuntes para un deconstruccionismo 

Las ciudades sueñan con otras ciudades[1]
Suelen desear ser distintas, como adolescentes que admiran a una superestrella.
Frente al conflicto entre lugares-sociedad anhelan ciudadanos nuevos, dóciles, menos obstinados en desbordar fuera de los cauces de la planificación.

Los barrios que se gentrifican buscan una renovación ficticia, impulsada por fuerzas externas cuando, en el interior, todo queda inmóvil.

La metrópolis, de sistema basado en una localidad práctica e ideológica, se ha convertido en un nodo inmaterial para el cruce de alteridades y de deseos de exterioridad.


A pesar de esto se construyen edificios. Se intenta encauzar entre hormigón fuerzas que no pueden ser contenidas. Se encaja el trabajo, el tiempo, la democracia.
Se ha intentado enladrillar incluso las inversiones económicas.

Afortunadamente siempre ocurre que un gran edificio para eventos o un parque quedan infrautilizados hasta morir de desinterés. Un PAU queda sin compradores o una plaza sin ciudadanos para recordar que no todos
los problemas humanos admiten soluciones edificatorias.

Arquitectura y construcción probablemente no son indispensables. Los factores que determinan el éxito de un espacio son tan poco arquitectocéntricos que, mirados desde la perspectiva del proyecto, pueden considerarse
incógnitas.


Nuestra idea de versatilidad es un abrigo  Al otro lado del espejo reversible o una plaza donde quepa un
mercadillo. Nuestra concepción de evolución se conforma con jardines verticales.
A la vez, sin embargo, somos partículas de una sociedad líquida, que llena cualquier grieta organizándola como espacio de evolución y amoldando la ciudad según sus necesidades.

En este mundo, construido por entero, el espacio edificado es uno de los más importantes recursos renovables disponibles, y las intervenciones en el ambiente urbano deberán fundarse en la reinterpretación, la resignificación y la remezcla de lo que las rodea.
Habrá que construir túneles entre edificios adyacentes, regenerar relaciones, usos y apropiaciones[2]. Se necesitarán anarquitectos  en gran escala, parásitos del organismo urbano.

Rebecca Solnit afirma que las ruinas reconducen la ciudad a su inconsciente[3]. Arquitectos y planificadores intentan dirigirla hacia una lucidez de la que se escapa, porque la ciudad vive y se reproduce en una complejidad reducible pero no controlable[4].

Desde hoy, en los intersticios del sueño de la ciudad, en un inconsciente colectivo sin rumbo, en un ambiente híbrido entre artificial y natural, deconstruiremos sin mapas ni planos.

[1] F. La Cecla, Contro l’architettura, Bollati Boringhieri, 2008
[2] M. Zinganel, Vandalism as a productive force, “Monu”, 05, luglio 2006, pp 19-24
[3] R. Solnit, A field guide to getting lost, Viking, 2005
[4] D. Innerarity, El nuevo espacio público, Espasa, 2006

Comentarios


Nuestra idea de versatilidad es un abrigo  
eNE: Al otro lado del espejo

Actualmente la relación entre la arquitectura y la ciudad es tan débil, que solo es capaz de generar una macroidentidad que únicamente consigue conformar la imagen especular de la ciudad deseada, mientras que al otro lado del espejo, la realidad devora a esta ciudad descontrolada de congestión. La arquitectura actual
no es capaz de representar a la ciudad contemporánea porque al desconocer la congestión pretende controlarla, por considerarla peligrosa, y, al darse cuenta que el proceso es irremediable, intenta ocultarlo desde representaciones ficticias.


Cóncava: Respirar requiere esfuerzo
Al igual que un cortafuego destruye para que los árboles respiren, a veces y sólo a veces, resulta más difícil cortar un árbol que plantarlo. Lo complicado es saber qué árbol debe seguir proyectando su sombra o cuál debe dejarse morir si no existe una verdadera consciencia de cuáles son realmente nuestras necesidades.
Me gustan los bosques pero también disfruto en la playa.


Marina: Genius loci 
La arquitectura debe respetar el lugar, integrarse con él, escuchar su genius loci (Christian Norberg Schulz). El genius loci es la verdadera vocación de un lugar. Esto no quiere decir que sólo hay una posible arquitectura, sino que lo que se genera siempre debe ser coherente en donde se construye. Diseñar, en este sentido,   es una vía para construir una identidad y eliminar los no-lugares (Marc Augè).

Sinám:Re-Iniciando
Cada lectura de la ciudad, implica una nueva interpretación de lo leído. Deconstruir conduce a la imposibilidad de fijar el significado de la ciudad. Es ahí donde radica su versatilidad y misterio, y nuestra capacidad para entenderla.


más información: http://www.hipo-tesis.eu/numero_hipo_g.html