24.10.11

Hipo J / Las arquitecturas como paisaje facilitan el equilibrio en los paisajes de arquitectura


Pedro Romera García, Las Palmas, abril 2011 

El paisaje, cuestión emergente prioritaria, forma parte de la civilización y determina el ambiente social. El paisaje siempre ha condicionado la imagen de las culturas incluso ha condicionado el modo de habitar y ha determinado agrupaciones y asentamientos. Sin embargo, en la cultura global dominante actual el paisaje implica singularidad. Esta dimensión cultural, implícita siempre en el paisaje, resulta esencial para su comprensión. Además, motiva su consideración para patrimonializarlo, como reservas y legado, que atesoran singularidad y señas de identidad, por su exclusividad, por su escasez o por otros aspectos indicadores de extraordinarias cualidades. Estas causas, normalmente, coexisten interconectadas, contribuyendo a su complejidad. En definitiva, la emergencia de los asuntos relacionados con el paisaje, queda justificada, ampliamente, al demostrarse que hábitat y calidad de vida dependen de cómo sea la interacción con el entorno. Las características y condiciones propias del lugar colaboran pero la esencia de su excelencia reside en cómo se deciden establecer esas relaciones.


Los avances tecnológicos han supuesto uno de los aspectos más influyentes en la transformación del paisaje. Un repaso del pasado, exageradamente esquemático, nos lo recuerda: desde el siglo XV, con la aparición en Europa del primer término relativo al paisaje, hasta el s. XVIII abundan los “modelos paisajeros” caracterizados por una gran carga estética, relativos a la idea de belleza. En el s. XVIII comienza el desarrollo industrial, el paisajismo inglés propone una imitación de la naturaleza, “explosión naturalista”. La revolución industrial nos introduce en el s. XIX, el romanticismo complementa lo bello con las dimensiones pintoresca y sublime. El jardín se sociabiliza. En el siglo XX el empleo del petróleo y sus derivados son determinantes en la economía y en la evolución del territorio. Como consecuencia de la crisis energética y la ambiental aparece el concepto “desarrollo sostenible”. El siglo XXI viene marcado por las economías post-petróleo, quizás, por una vuelta a la tierra, entre la estética y la tecnología ¿se ha completado un ciclo?

Comentarios
Descalza:  Paisaje y percepción 

La ciudad se construye con la suma de múltiples miradas, siendo el resultado de la acumulación de paisajes que a lo largo del tiempo se han ido generando como consecuencia de la transformación del territorio y de la sociedad. El estudio de los paisajes permite un acercamiento a las percepciones de la ciudad, que se presenta fragmentada y efímera, determinada por el tiempo, que se impone a lo espacial.

Oneluna: Arquitectura y dominio
La arquitectura no deja de ser una forma de control de la naturaleza, un anhelo de dominio más o menos violento del entorno natural, alimentado por una tensión entre fuerzas edificadoras y pragmáticas por un lado y otras fuerzas que no dejan de ser misteriosas y paradójicas y que tan a menudo se escapan a ese afán de dominio. El propósito futuro de la arquitectura de armonizar la tarea arquitectónica y tecnológica con un “regreso a la tierra”, aunque no deja de ser un imperativo moral, constituye en esencia un desafío arduo y exigente.

Telémaco: Retroalimentación
El Ciclo no creo que haya terminado. El modelo de paisaje evolucionará pero quizás retroalimentándose y tomando prestados consideraciones anteriores que configurarán modelos totalmente distintos al mezclarse en el tamiz de la contemporaneidad. Lo vemos en moda. El s. XXI se anticipó con la Plaza del Desierto de Baracaldo proyectada por Eduardo Arroyo, ejemplo de cómo la creación de un paisaje ex novo es pensado en la era digital.

Aspasia: Caminando en espiral
La valoración de un paisaje no es nunca natural, sino cultural. Los nuevos paisajes se construyen sobre anteriores, nutriéndonos de los vestigios que aún permanecen en el territorio. Un ciclo nunca se cierra en el mismo punto de partida. Durante el recorrido se adquieren conocimientos y volvemos a transitar el viejo sendero con una nueva mirada, porque ¿acaso no es más revolucionario modificar los códigos que destruirlos?

más información: http://www.hipo-tesis.eu/numero_hipo_j.html