25.9.11

Hipo I / “Necesidad de llegar a las manos”

Ángel L. González Morales, Sevilla, Abril 2011     
Nuevos modos de entender y buscar la “calidad de vida”.


“Las manos quieren ver, los ojos quieren acariciar.”
J. W. Goethe



“De todos los objetos, los que más amo
son los usados.
Las vasijas de cobre con abolladuras y bordes aplastados,
los cuchillos y tenedores cuyos mangos de madera
han sido cogidos por muchas manos. Éstas son las formas
que me parecen más nobles.
(…) me parecen
objetos felices.”
Bertolt Brecht

El predominio del sentido de la vista debido a la influencia de las nuevas tecnologías y la victoria de la imagen como herramienta principal en la transmisión de ideas, deseos y miedos, está haciendo que nos olvidemos continuamente del resto de los sentidos e impidiendo que estos intervengan en la construcción de nuestra cotidianidad.

Es ante esta perspectiva que planteamos la necesidad de llegar a las manos1 . Manos como representantes simbólicos de una nueva percepción que se alejaría de la concepción artístico-elitista destinada a la representación y la interpretación que de esta cotidianidad hacen unos pocos, para dejar paso a través de una nueva sensibilidad, a la construcción de una realidad más abierta, democrática e integradora. Definición e identificación de una cotidianidad por medio de toda una serie de nuevos signos y marcas relacionadas con una forma de entender la calidad de vida, que nada tendría que ver con los índices e indicadores actuales centrados y concentrados únicamente en factores cuantitativos y productivos.

Partir de las manos y de su consideración como máximas representantes del resto de los sentidos en general, y del tacto en particular, además retomaría y daría valor actual a toda una serie de reflexiones relacionadas con los diversos modos de percibir, dado que frente a la actual globalización, estandarización y continua producción de “genericidad” nos permitiría plantear nuevas alterativas para la construcción y redescubrimiento de una especificidad y un carácter concreto del lugar y de la sociedad que lo habita. Manos -y percepción- por lo tanto, serían consideradas como origen de una serie de procesos afectivos que tendrían como inicio y como fin un mayor -y diverso- conocimiento del territorio en el que se habita, pero sobre todo el surgir de nuevas posibilidades de reconocerse e identificarse culturalmente como comunidad y como individuo, en él.

1. loc. verb. Reñir, pelear. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.



Comentarios

Anthokosmos:
Las manos más que representantes de una serie de nuevos signos y marcas… son  presencias… facilitan hacer presente un mundo, hacer aparecer un mundo nuevo…emergente… que está por hacer, por aparecer…

R. Serrano:
 Ai Wei, 100 millones de pipas de girasol de porcelana pintadas a mano por trabajadores chinos (Londres, 2010)

MonicaCerrada: Ver dos veces
Tocar comporta, entre otras cosas, interés y curiosidad en el que toca. Con ello se profundiza en lo observado. El sentido del tacto además de producir una sensación también aporta información e incluso puede ayudar a comprender algo. Podemos decir que tocar es ver dos veces. Quizás la cuestión está en quién quiere profundizar en las cosas... Primero habría que estimular en las personas esta capacidad, y en lo adecuado de profundizar para un mayor conocimiento, comprensión, integración y valoración de todo.

Sinan: Tiempo inmaterial
¿Cuánto de la autenticidad arquitectónica hemos perdido por el camino de la modernidad? ¿Cuánto pesan las imágenes de la globalización para no poder sostenerlas entre mis manos? ¿Cuánto de mi presente, me devuelve el con-tacto con el material pasado para poder escribir el futuro? Más que la necesidad de llegar a las manos, hagamos apología de ellas.



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