3.7.12

Las historias sin fin / Hipo D


Katerina Zamzara, Atenas, Abril, 2010


Here’s a merry Festino
Pierrot along with Harlequino,
Ancient mother and Bambino
Carnival inside Casino!
Hans Christian Andersen



Érase una vez que las historias de las ideas tenían un principio, un medio y un fin. Pero el pensamiento que genera esas ideas no funciona de tal modo. El mecanismo del pensamiento parece de éste de la banda cinematográfica. Tomar una serie de instantáneas y proyectarlas sobre la pantalla, de manera que se reemplacen rápidamente unas a otras. Así hace el cinematógrafo. Con fotografías inmóviles reconstruye la movilidad, y así procede también el pensamiento, con ideas instantáneas reconstruye el pensar mismo. Así se mueve de un pensamiento a otro, de una idea a otra.

En definitiva se trata de la creación de mundos y eso es precisamente un privilegio del lenguaje. El lenguaje crea mundos significativos y cuenta historias con caracteres y con la sucesión de sus acontecimientos. ¿Cómo se crea un mundo? Tiene que ser algo más que una simple descripción porque este mundo es desconocido para el propio narrador y tiene que crearlo desde cero. Se sitúa antes la página blanca o la tela vacía, exterior de este mundo desconocido que se quiere revelar.

El lenguaje y la imagen son instrumentos básicos narrativos los cuales se aplican el uno al otro de varias formas. El lenguaje crea imágenes cognitivas y la imagen junto con el texto crea las técnicas de la iconografía donde se atribuyen cualidades de la imagen en el texto, mientras las imágenes se convierten en símbolos. La imagen entra en los textos literarios como dibujos que le acompañan, relativos o no con la historia. Desde entonces las imágenes se han animado y han escapado de las páginas del libro y se visualizan en la superficie de las pantallas. Aún más, las imágenes animadas se han unido con el sonido y han adoptado características específicas por el medio digital.

Ya las historias se desarrollan sin fin por medio del lenguaje digital y de la tecnología de las comunicaciones. Las imágenes y los textos se interconectan y se intercambian adoptando un ritmo de metamorfosis continua. Las historias se pueden abandonar en cualquier momento si el autor no quiere dar un fin. Aristóteles habla en modo parecido sobre la tragedia, diciendo que el fin propio de la tragedia, se puede conseguir sin representación escénica y sin actores.


Comentarios
Alejandro
El final puede superar la narración, tal vez ése es el problema. El momento en que algo comienza o deja de moverse deja más huella que el propio movimiento. Mientras la mancha desaparece el cerco permanece para recordarnos que allí estuvo, como aquella gota de sangre de “Tu rostro mañana” (Javier Marías). El principio y el fin es, tal vez, por donde las historias se agarran a la realidad.

_re_o_re_or El fin de las historias
El fin de toda historia debe ser mantener la atención del espectador en el conjunto de los sentidos, si la historia sólo tiene una buena fotografía o buena banda sonora, sufrirá una tendencia a la falta de amor ajeno. Es como si te enamoraras de tu pareja sólo porque ha conseguido tener las piernas muy bonitas, pero el resto no te causara ningún interés.

CANAPÉ Los proyectos sin fin
No sería bueno sin nos encontráramos hoy en día con una arquitectura totalmente cerrada y definida, sin posibilidades de modificación, mutación, transformación o facilidad camaleónica. Hoy en días esperamos que el espacio sea manejable, instantáneo e inmediato. Una historia cuyo fin se escribiera cada día y no cada centenario

yovoy
Mas que sin fin son infinitas. El tema es el salto, ¿cuanto saltamos para que las cosas sean realmente infinitas?, ¿hacemos narrativas espaciales? ¿vemos historias en los edificios? o sólo ¿la historia de los edificios?. Embajada de Berlín, Rem Koolhaas






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