19.12.11

Hipo G / Caníbal

Miguel San Millán, Madrid, Enero 2011
Uno de los deseos más naturales de las personas, el deseo del cambio se enfrenta a otro gran deseo el de protección o preservación. Podemos entender a los edificios como grandes piezas rellenas de instalaciones que se disponen en un inmenso tablero que llamamos ciudad. Estos complejos objetos pueden y deben ser sometidos a cambios que satisfagan los deseos de las personas. Las nuevas construcciones se tienen que superponer a las existentes. La arquitectura come arquitectura. En esta yuxtaposición asoman términos como conglomerado, híbrido o metamorfosis. Términos que intentan superar la dictadura del blanco y del negro.


En la definición de Salvador Dalí de canibalismo, 

[...] es la pasión más tierna del ser humano [...]
la violencia del término caníbal se torna en dulzura. Baudrillard1 describe la situación
actual del arte como violento,
[...] la violencia que aparece hoy en día es un tipo de violencia completamente distinto
[...] es un tipo de violencia explosiva que no resulta ya de la expansión de un sistema, sino
de su saturación y contracción [...]2


Rem Koolhaas nos muestra en Delirious New York cómo Manhattan ha sido construido a través de actos caníbales secuenciados, canibalismo entre rascacielos, cada vez más nuevos, altos y fuertes, gracias a la condición ritual de revitalizar a través del consumo de partes concretas de otro rascacielos [...] el modelo del urbanismo de Manhattan es ahora una forma de canibalismo arquitectónico: al tragarse a sus predecesores, el edificio final acumula todas las virtudes y los espíritus de los anteriores ocupantes del solar y, a su manera, conserva su memoria [...]3


Hasta ahora las ciudades se construyen sobre ciudades, y nuestra memoria, como la de la ciudad, es una memoria hecha a cachos. Ahora más que nunca tenemos la oportunidad de desimpregnar de adjetivos como peligrosas, irrespetuosas o irreverentes nuestras intervenciones. Librarnos de una vez por todas del corsé de tener que vincular este tipo de proyectos con las connotaciones del tipo mejorar, revitalizar o revalorizar. Es algo que pertenece al ayer, ahora intervendremos con la normalidad que otorga el quehacer diario, sólo cambia el solar, cambian los trozos de la ciudad que entre todos construimos.


[1] Jean Baudrillard en Cultura y simulacro. Kairós, 1978.
[2] Ibíd.
[3] Rem Koolhaas, Delirio de Nueva York. GG, 1978.


Comentarios
eduardo: El tiempo tras la modernidad
Nueva York no crece por expansión al estar en una isla y no poder aumentar indefinidamente las alturas de los edificios. Crece por intensificación, digiriendo e incorporando las preexistencias. Nueva York es como un anticipo de lo que sucede actualmente. Palpamos límites que imponen prudencia, pero a la vez enriquecemos el modo en que nos movemos o cambiamos: múltiples tiempos que se superponen al lineal-cronológico, el único de la modernidad.

eNE: Latas de conserva
El proceso de construcción de la nueva ciudad del siglo XXI empieza por proyectar los contenedores que permitan albergar las causas y consecuencias virtuales y sensoriales de los procesos físicos. De esta manera, aunque el proceso y su consecuencia permanezcan, el espacio físico tiende a desvanecerse. Sin embargo en procesos arquitectónicos de mayor envergadura los espacios físicos se conservan. De hecho no solo se conservan sino que son proyectados como arquitecturas permanentes y supuestamente atemporales.

PaquilloDubois: Metamorfosis
Las ciudades están vivas y como tales están sometidas a un constante cambio. Son un túnel del tiempo a través del cual llegamos a distintas épocas del pasado. Las ciudades son seres vivos que permanecen cuando nosotros nos marchamos, recuerdo de lo que hemos sido. Cada generación tiene derecho a incrustar su rúbrica en la ciudad.

Massimiliano:
La Roma renacentista se ha construido con el mármol de la urbs romana. La ciudad es un depredador, a menudo un parásito de sí misma. En algunos casos –como afirma Manuel Delgado sobre Barcelona- se elevan fetiches históricos para justificar nuestras malas prácticas contemporáneas. Nosotros seremos como mineros de una nueva materia prima: lo construido y la cultura. Lo devoraremos y lo recompondremos usando el cut-up, más que la Carta de Venecia.