7.11.11

Hipo H / Volviendo la mirada al centro

Manuel Jesús Estévez Vargas, Córdoba, Diciembre 2010


La ciudad, desde finales del siglo veinte, ha crecido de forma extensiva, con un planeamiento que potenciaba el desarrollo de ciudad nueva, donde se vendían nuevos y mejores estándares de vida. Todo ello ha generado, en mayor o menor medida según la ciudad, un progresivo abandono del casco histórico, llegando en unos casos al despoblamiento, nuevos habitantes con escasos recursos, envejecimiento de la población,… y siempre con un resultado de grave deterioro de edificios y espacios públicos, y la consecuente inseguridad ciudadana.

Pero desde principios de este siglo, y debido al llamativo deterioro de algunos centros históricos, se nos ha alertado de la necesidad de recuperarlos, pues es en ellos donde reside la propia identidad de la ciudad. Además el frenesí constructivo inmobiliario extensivo, frenado en seco por la actual crisis, nos obliga a mirar, ahora con mayor detenimiento aún, la ciudad “vieja”, que debemos rejuvenecer, empezando a ser la
rehabilitación una directriz política a considerar de forma preferente.


Por otro lado, actualmente, la tecnología, las nuevas exigencias normativas de códigos, certificados de “eco-eficiencia”, eficiencia energética, sellados de calidad…, abren camino, de forma rotunda, a los sistemas prefabricados con marcados “x”, garantizados y certificados, frente a los sistemas tradicionales constructivos, que no pueden ser certificados, donde por otro lado se ha perdido, debido a ese “boom” constructivo, el bien entendido oficio de construir y la mano de obra cualificada.

Es pues fundamental estudiar con detenimiento la compatibilidad de construir en esta ciudad heredada con esas exigencias técnicas, confort y sistemas “eco-certificados”, donde las nuevas intervenciones deberán dialogar con lo histórico, olvidando el hedonismo de la arquitectura espectáculo y la mimesis vacía de la arquitectura decorado, trabajando desde una revisión de la estructura social de la ciudad, gestión de nuevos usos, o recuperación de espacios perdidos que generen colectividad como forma primera de rehabilitación de la ciudad, entendiendo lo contemporáneo como un estrato más que se integra y respeta la superposición existente en los centros históricos, con un trabajo global, tanto en los espacios públicos como en las edificaciones, que permita la recuperación de los mismos. Citando a D. Mario Botta: “respetar el pasado es ser plenamente contemporáneos”.

Comentarios

Alicia: Apariencia vana

La superposición de exigencias técnicas, confort y sistemas ecocertificados queda reducido a mera apariencia de eficacia; a certificados que no inciden en cambios reales a mejor de las condiciones objetivas de la ciudad o del espacio más privado del usuario. Se pierde la sabiduría tradicional como forma de adaptación funcional y placentera al medio, a expensas de la tramitación de expedientes formales y
vacíos que no implementan cambios reales globales.

Joseant: Movimiento ondulatorio 
¿Qué puede ser el centro histórico? ¿Cuáles sus límites difusos? ¿Acaso la imagen de la ciudad actual no ha necesariamente evolucionado hasta ser la que hemos construido en este frenesí del capital? ¿No es el reflejo de nuestra propia identidad? ¿Y es esa menos imagen que la supuestamente de partida? La ciudad es continua evolución, hervidero de expresiones… movimiento ondulatorio, de dentro afuera y de fuera adentro.

Gonzalo: Código Técnico de la Responsabilidad

Viajamos a la deriva hacia un mundo infantilizado donde el concepto “responsabilidad” se ha de normativizar. Las leyes se vuelven tan exhaustivas e incongruentes que al final son inaplicables y, por tanto, pierden toda credibilidad. Es una sinrazón. Apuesto por la capacidad de la visión individual, madura y responsable del individuo como integrante de una sociedad, que se interrelaciona con ella pero sin perder su “subjetividad”. Ser capaces de proponer y de equivocarse.

mcubo: Centro/s

Rehabilitar, restaurar, reutilizar: sostenibilidad. La ciudad es rica cuando las capas se solapan, y éstas lo hacen siempre en los centros. Debemos reactivarlos, y las nuevas técnicas nunca serán un problema, sino herramientas que tenemos que aprender a utilizar. Estos mismos centros deben multiplicarse, puesto que
mantienen su esencia mientras su tamaño no sacrifique su funcionalidad: tráfico, contaminación… TIEMPO. La mirada a los centros, existentes y nuevos, tejiendo redes.

más información: http://www.hipo-tesis.eu/numero_hipo_h.html