21.11.11

Hipo H / Opinando… supercasas, megaconstrucciones

Manuel Molina Martínez, Cuenca, Febrero 2011

Todo es opinión. El modo de crecimiento de la conciencia cívica y de la educación colectiva es un ensayo de prueba y error. Se basa en realizar teorías, que se confirmarán, complementarán o desmentirán a través del filtro de las críticas. Opiniones que convergen o divergen, colisionan o levemente se rozan. Pero opiniones que carecen de valor si no parten de un conocimiento. El resto es solo ruido que confunde y que mide su validez en el eco que opiniones igualmente infundadas le confieren. Una ciudad sobre arenas movedizas: dudosa estabilidad, futuro hipotecado.

Nos han educado y formado para ser profesionales. Nuestro trabajo repercute directamente en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo de la sociedad, y tenemos un compromiso ético ineludible para con ella. Pero olvidamos frecuentemente una fracción de ese deber. Los arquitectos, dicen, tenemos medio cerebro de artistas, y como tales, somos creadores de opinión.
Vivimos en una sociedad que derrocha energía a manos llenas, mientras que las energías de las que dependemos se agotan, por fortuna para el planeta, a un ritmo aún mayor. La construcción emplea un porcentaje desmesurado de la energía que se utiliza en el mundo, y en la construcción misma se centran muchas de las investigaciones y soluciones más avanzadas para el ahorro de esa energía. Sin embargo, la difusión de la arquitectura para un ciudadano de a pie se limita a una pizca de Supercasas aderezada
con unas gotas de Megaconstrucciones1.

Eso es actualidad a su juicio, porque su juicio carece del necesario conocimiento, y su sensibilización al respecto es, por tanto, escasa. Mientras tanto, nosotros continuamos comunicándonos en círculos cerrados de retroalimentación y nuestros canales de opinión siguen alimentando su hipertrofia: no hay células nuevas y las antiguas son estáticas.

Debemos contaminar positivamente el mundo con opinión y con compromiso. La arquitectura y la ciudad son las infraestructuras necesarias para la vida, y el futuro no es una arquitectura sin arquitectos, sino con otro tipo de arquitectos. Asumamos nuestros deberes, porque en ellos está gran parte de la solución. Generemos opinión.

No sólo en nuestras manos está el cambio, pero se debe alzar la voz para mitigar el ruido.
Así que tenemos tarea… vamos, opino yo.

1Programas de televisión de difusión nacional que exponen el mundo de la arquitectura y de la ingeniería desde un punto de vista, cuanto menos, limitado, y que más que difundir cultura arquitectónica, la confunden.

Comentarios

Joseant: Ser. Querer. Querer ser
La ciudad que tenemos la hemos construidos entre todos, refleja nuestras aspiraciones como sociedad. Los arquitectos no hemos sido ajenos a esta barbarie de la que aparentamos retractarnos (¡yo no fui!). No estamos en otro orden, somos hijos y padres de nuestra época. Lo que no está claro es que sepamos discernir aquello que merece la pena ser conservado de ella para la sociedad; lo que queremos ser.

Elisavet: Doxa y Criterio
Doxa: opinión, idea, expectación, adivinanza,creencia, confidencia, convicción, dogma.
Criterio: episteme, ciencia, saber común, proceso de errores crecientes.

Federica Ottone: About the architect’s influence on processes
It is right. Architecture and its thought must go beyond its own borders to establish dialogue with other disciplines and work with the media without losing its specific cultural identity. Le Corbusier is an extraordinary example of this because of the way in which he expressed the culture of modernity
through architecture, highlighting the role of the architect who works for the city. If the environment is our reference, how did the work of architects affect its transformation?

Sardín: Ética de la arquitectura
En un mundo donde no hay lugar para las especulaciones imaginativas sobre mundos alternativos, la misión del arquitecto seguirá siendo la búsqueda de modelos alternativos de existencia.
Ir a contracorriente. No ser un instrumento acrítico y eficiente del mercado, para no perpetuar el atroz estado de las cosas. No hacer que lo inevitable luzca atractivo. Esta es la obligación ética del arquitecto.

más información: http://www.hipo-tesis.eu/numero_hipo_h.html