17.10.11

Hipo J. El conflicto y la convivencia

José Antonio Pineda Alfonso, Sevilla, julio 2011
    
Es difícil imaginar ya alguna actividad profesional que escape a los condicionantes de la construcción social e histórica del conocimiento. El creador solitario, si alguna vez existió, ha muerto. La interacción social y el trabajo colaborativo configuran los contextos en los que trabajamos, creamos, convivimos. Y vivir-con implica necesariamente conflicto, como encuentro dialéctico entre lo distinto.



Desde el paradigma de la complejidad lo distinto no tiene por qué ser necesariamente antagónico, es deseable lo complementario. A menudo lo distinto nos provoca el miedo atávico de lo que nos interroga. Quizás porque hemos sido educados y aculturados para ponernos en guardia ante todo aquello que ponga en cuestión nuestra visión del mundo, nuestras certezas. Los más trágicos experimentos sociales se han construido sobre grandes certezas, así que necesitamos más que nunca una educación que nos enseñe a convivir con algunas incertidumbres.
Convivir con el riesgo de equivocarse y con lo distinto es un prerrequisito para la tolerancia y la creatividad, éstas no pueden existir sin incertidumbre y sin perder el miedo al error. El valor de la diversidad, tan presente en los discursos, carece de sentido cuando observamos cómo es la convivencia en nuestras organizaciones, en nuestra universidad, en nuestras escuelas, en nuestras empresas. A menudo opinar distinto no es un tesoro de experiencias, sino un peligro y un riesgo de exclusión.
El orden y el silencio, no como requisitos instrumentales para el trabajo, sino como objetivo prioritario y a veces exclusivo; la obediencia, la homogeneidad y la seguridad de los espacios geométricos a los que aspira el “hombre normal”, son otros tantos significantes de la incapacidad para vivir con lo vivo. La escuela, como espacio y como institución en la que nos hemos impregnado de referentes culturales, no debería ignorar que es una necesidad, no ya sólo profesional, sino vital, aprender a convivir y convivir aprendiendo de los conflictos. Entre los nuevos papeles del profesor debería estar el de ser un “protector de la discrepancia”. El objetivo debería ser romper unanimidades y conseguir que el último día de clase los alumnos sean capaces de pensar distinto del profesor, expresarlo sin miedo, argumentadamente, y que esto se viva como un triunfo de la libertad y de la confianza en las personas.

Comentarios
Oneluna: ¿Educación o adiestramiento?
Argumenta Sir Ken Robinson que las escuelas destruyen la creatividad. Los paradigmas de la educación contemporánea, en lugar de promover la “Ausbildung” humanista o la formación integral y crítica de la persona, parecen favorecer la mediocridad, la docilidad, la subordinación, la homogeneidad y la productividad estéril de las ideas. ¿Para cuándo una pedagogía de y para la diferencia que enfatice el valor de la afectividad, de la experiencia vital (siempre única y dispar) y de la fantasía como aliadas inseparables del intelecto?

jm: Los otros
¿Somos capaces de proyectar con el tiempo decidiendo junto con la gente, en lugar de proyectar contra el tiempo, fijando el espacio? No parece que debiera ser un motivo de conflicto.
¿Por qué no pensar que proyectar con la gente reduciría los conflictos y mejoraría la convivencia? Garantizar la diferencia que son los otros refuerza la identidad que somos nos-otros. Los otros nos definen, nos crean.

joRGe_boNIto: Norte

Es indispensable vivir con lo contrario. Es imposible no encontrar lo distinto, pero en una sociedad como la actual, altamente tolerante, ciertos elementos de juicio deben permanecer inalterables, ya que si no corremos el riesgo de desnortarnos. Lo difícil es encontrar cuáles son esos elementos fijos que no provoquen la injusticia.


Julia: Learning to speak
I agree with all the points the writer makes about the value of difference and the importance of learning to live with conflict and without absolute certainties. It is necessary to cultivate the capabilities for intelligent dialogue between students; as the theory of deliberative democracy suggests, a functioning democracy needs citizens that know how to criticize, argue and discuss reasonably and respectfully in the public sphere.

Para más información: http://hipo-tesis.eu/numero_hipo_j.html
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